Rethinking Narcissism (Craig Malkin)

Probablemente los que hemos nacido en los 80 hemos sido la primera gran generación de la cultura narcisista. Nacimos con super héroes (recuerdo la emoción de ver a Hulk Hogan y la WWF los sábados por la mañana en casa de mi abuela), dibujos animados de personajes con super poderes (He Man, Dragon Ball), actores musculados (Van Damme, Arnold…), y programas centrados en personas con talentos, desde el futbol, a modelos u otras personas de éxito. De alguna manera sabíamos que nuestra obligación era el colegio, pero nuestros sueños no eran ser alguien normal, sino alguien especial.

Los que han nacido en los 90´s son de la generación más bien de la sobreestimulación, la cultura de la novedad por la novedad, y la lucha desesperada por la atención de los demás, sea con selfies, o con youtube. Creo que todo esto ha tenido un impacto fuerte en las personas, sobre todo en donde focalizan su atención y su esfuerzo. A falta de pan, el circo es el consuelo de personas faltas de orientación, algo que desconocen porque la hiperestimulación virtual es su normalidad, y la comparten con millones de personas tan perdidas como ellos mismos. Se discute si hay una epidemia de narcisismo, si atendemos a las autoencuestas eso parece, aunque no existe una forma objetiva de medirlo.

El libro de Craig Malkin habla de la dimensión de narcisismo, y de como todos necesitamos cierto narcisismo flexible, que en ciertas épocas es mayor y en otras menor, pero que nos impulse a conseguir nuestros objetivos. Uno de los fenómenos más dañinos para las personas ciertamente es la pérdida de confianza en uno mismo, la pérdida de objetivos y la anterior o posterior pérdida de autoestima y autoconcepto. En el lado contrario, estaría el narcisismo patológico, que conlleva diversas conductas como instrumentalizar a otras personas, medrar, o estar autoabsorbido en uno mismo, tanto que la realidad queda profundamente distorsionada. Esto pone en peligro las relaciones sociales, laborales y de pareja, debido a la intoxicación egocéntrica. Es más, esto es precisamente uno de los mayores enemigos de las personas, uno de los más comunes y raramente discutidos. He conocido bastante gente cuyo narcisismo le ha separado de la realidad, creyéndose algo que no son, con la consecuencia de calcular mal su posición social, laboral, económica, etc, con consecuencias catastróficas. Otro nuevo fenómeno son las personas que tienen algo de popularidad en internet y creen que son estrellas en la vida real. He visto unos cuantos de estos. También sucede lo contrario: hay narcisistas patológicos que llegan a ocupar cargos importantes si encuentran un lugar donde su conducta pueda ser adaptativa (entre tiburones en política o finanzas). Si miramos los estudios sobre sesgo optimista, o el sesgo better than average, muchos estudios indican que tendemos a creernos marcadamente especiales y mejores que otras personas. Sin embargo, estos estudios no se han replicado en todos los contextos (en público vs en privado, teniendo que ejecutar una tarea, etc). Algunos de estos estudios muestran que nos creemos más listos que los demás (muy común), pero existen otras formas más sutiles de ser narcisista. Por ejemplo hay personas profundamente clasistas con la moral, considerándose más altruistas, más igualitarios, etc. Son formas de narcisismo que a la gente le cuesta ver porque se disfrazan de buenas intenciones. 

Para Malkin el narcisismo es fundamentalmente transmitido a través de la educación de los padres. Esto es uno de los conceptos más horribles y erróneos que arrastran muchos psicólogos. Los hijos no son lo que verbalmente les transmiten los padres o los profesores. Se han hecho programas educativos de toda clase, algunos centrados en refuerzos y autoestima constante, y han fracasado estrepitosamente. Malkin comete un error grave: si un niño hereda una conducta de un padre, se debe a la educación. Pero si un padre es frío, significa que tiene genes poco empáticos en primer lugar. Hay muchos estudios que muestran que los hijos no son monos amaestrables con las verbalizaciones de sus padres. Es más, a menudo los niños se comportan de la forma exactamente contraria a lo que intentan educar sus padres. El narcisismo conlleva un sentimiento constante de merecer, y una actitud de arrogarse deudas con la vida y con otras personas. Esto se ve mucho en las personas jóvenes, quienes piensan que el mundo les debe cosas, que otras personas les deben atención, o que la vida ha sido injusto con ellos. Por supuesto, ahora los políticos explotan esto. Muchos jóvenes se creen más especiales que los demás por ponerse en el perfil de facebook que son feministas, influencers, veganos, ecologistas y todo hashtag que esté de moda que les permita separarse del resto de seres humanos y sentirse moralmente superiores. Fascinantemente logran autoengañarse hasta el punto de que creen que su narcisismo es altruismo. Pero si lo pensamos, tiene todo el sentido del mundo: creerse un magnánimo altruista desinteresado no es más que un síntoma evidente del egocéntrico pretendiendo aparentar lo contrario de lo que en realidad es. Muchas personas en sus imaginaciones son especiales, en la realidad no ordenan ni su habitación. 

El libro de Malkin es en cambio poco sustancioso, muy lento y pensado para un público muy amateur. Un abordaje muy superficial sobre un tema que daría mucho de sí.

5/10

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