Dead Aid (Dambisa Moyo)

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Dead Aid es un un libro que aborda las causas de la pobreza en África, en la línea de The Bottom Million de Collier revisado anteriormente, pero va más a los factores financieros (si no has leido nada de economía, se te puede hacer complejo). Dambisa Moyo comienza rápidamente a hablar del spread y de los bonds y como África puede beneficiarse de los mercados internacionales. Si no estás familiarizado con la economía, se te puede hacer larga su lectura. Los hechos son muy claros: a medida que ha fluido la ayuda internacional, ha crecido la pobreza y la dependencia, desolando la propia industria africana. ¿Quién necesita financiación privada e inversores cuando puedes financiarte barato? Y este es el problema, financiarte barato como país hace que no prospere la empresa local, ni la inversión internacional. 

La ayuda internacional se ha convertido en una industria de agilipollamiento. Dambisa Moyo no se corta un pelo en llamarlo “la industria de la ayuda”. Organiza un concierto con algún tonto útil guitarrista, algún actor de Hollywood adicto a hacerse la foto, alguna boba tipo Emma Watson que se meta en el papel de salvadora de los pobres y alehop. Política de las emociones baratas que anestesia a la borregada y da millones de votos. La única pega es que no funciona para solucionar los problemas que pretende solucionar, pero en palabras del director británico de industria “vende camisetas”. Y así niñas y niños tenemos la política de los sentimientos, con la consecuencia de dejar de hacer lo que funciona y cambiarlo por lo que suena bien. Políticas sentimentales que dan millones de votos. Políticos haciendose la foto. Lo de siempre, da igual África negra que lazos rosas. Intoxicación moralista. Y mientras hacemos márketing emocional, la realidad: Europa y USA subvencionan el algodón, el azúcar, y en general toda la agricultura para crear excedentes con los que los mercados emergentes no pueden competir. Pero somos muy majos porque hacemos una cumpre del G8 Africana por el nuevo desarrollo del milenio chachipiruli. Win win. Asfixias a estos paises que no pueden competir con los precios de la agrocultura subvencionada, y ganas millones de votos y una población gilipollas que no se entera de nada de lo que pasa. Luego repartes unas camisetas, o unos lazos. Y llamas a Emma Watson a hablar de la mujer africana, y haces unos hashtags para que todo el mundo se haga el guay. Y por supuesto, la ayuda internacional acaba en Suiza. Algo que Dambisa Moyo menciona de pasada. Se da ayuda a paises tras informes internacionales que muestran corrupción rampante, opacidad, y desaconsejan hacerlo. ¿Por qué? 

– Porque este mismo dinero acaba saliendo del país rumbo a Suiza (y a saber donde más). 
– Porque se presta ayuda porque si no los paises no pueden pagar las ayudas anteriores. Lo que se llama espiral de financiación de manual. 

En resumen, un pedazo de ciclo tóxico: necesidad de colocar liquidez de paises occidentales, políticos haciéndose la foto y aumento de votos, algún actor o cantante dandole publicidad al evento manteniendo a la ciudadanía agilipollada, paises pobres que se siguen endeudando, deuda que arrasa la posibilidad de una industria interna e inversión internacional, parte de la ayuda internacional sale hacia Suiza… 

Mientras sigamos estrangulando su mercado y manteniéndoles en coma con ayuditas para quedar bien, nada que hacer. La entrada de China en África vertiginosa. Esperemos que cambie las reglas del juego. Que mala hostia tu.

8/10

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