Addiction (Gene Heyman)

Lo que ofrece Gene M Heyman es lo que esperaba del decepcionante ego-book de Carl Hart (de hecho intuyo que Hart le metió una buena lectura a este libro antes de escribir el suyo). Es un libro lúcido, profundo, bien documentado, incluido a nivel de contexto histórico.

El autor hace algo que pocos autores hacen: leer. Leer libros, leer historia, irse al principio de la película en lugar de ofrecer el fotograma que interese de un estudio. Y ese poso cultural, carente en el 99% de los científicos, se nota. Porque es lo que marca la diferencia entre quien tiene un conocimiento profundo y el que resume unos papers, sin entender en realidad de lo que habla, por mucho que lleve la etiqueta de experto. La medicina basada en la hebidencia (la que interesa claro) está llena de expertos intelectualmente vacíos.

El autor propone que la adicción reportada por las clínicas (y su fracaso en el tratamiento) no es la misma que en la vida real (puesto que a las clínicas van, precisamente, los refractarios y los que tienen problemas psiquiátricos co-ocurriendo con la adicción). Por tanto los datos que se nos ofrecen sobre adicción están sesgados por selección. La adicción en la vida real es autolimitante y casi siempre se supera (sin ir a ninguna clínica), lo contrario de lo que el mainstream psiquiátrico y de la propaganda de las drogas afirman. Por otro lado, discrepo en un punto. El autor considera que el hecho de que las adicciones se superen mayoritariamente en la final de la veintena se debe a que coincide con el aumento de las responsabilidades de la edad adulta (familiares, laborales, etc). Un punto que no comenta es que coincide con la etapa de mayor mielinización del cortex y maduración del mismo. Por tanto yo veo en primer lugar un motivo biológico, que puede ser reforzado por las obligaciones, objetivos, etc que Heyman comenta.

Este autor ha pasado bastante desapercibido, probablemente por no adherirse a los mensajes propagandísticos de la (ejem) lucha contra las drogas y el mensaje de la adicción como enfermedad. Es cuestionable la relación entre adicción y una compulsión involuntaria. Se ha tratado de justificar la adicción como enfermedad desde argumentos racionalistas (las personas no se hacen daño voluntariamente, luego hacerse daño debe ser una enfermedad), y desde argumentos neo-frenológicos de que si existen diferencias en neuroimagen funcional, es una enfermedad. El problema es que un pensamiento sistemáticamente distinto también muestra diferencias sistemáticamente distintas en la activación cerebral. Sigue sin implicar enfermedad.

Por ponerle un pero: podía haber abordado en el libro (de paso), la confusión entre ambiente y nurture. La diferencia entre “voluntario” y libre albedrío debería haber sido abordada de forma más amplia (ya que se mete aquí, pero desde una perspectiva muy unilateral). Estos aspectos me cuestan discusiones muy pesadas con personas que confunden conducta motivada con tener una “mente voluntariosa”, y que “ellos” dirigen a sus neuronas, y no sus neuronas a ellos. Por otro lado, el poco conocimiento que lleva a sobreestimar tanto nurture como libre albedrío, hace que haya sanitarios haciendo juicios morales que no deberían. Porque cuando entramos en el terreno de la voluntad, en el fondo, lo que estamos haciendo es moralizar. Por último, aviso que es una lectura densa.

Si tuviera que resumir este libro en un gif sería

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9/10

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